Batalladeideas.com, 04 Abril.- La posibilidad de descubrir vida en el universo y más allá de la Tierra ha sido el deseo de la humanidad durante siglos. Nuestra investigación siempre se fundamentó en ubicaciones o sistemas que reproducirán exactamente las condiciones actuales.
el planeta Tierra, en particular, un planeta que orbita de manera estable alrededor de una estrella y a una distancia «adecuada» que posibilite la existencia de condiciones habitables que utilicen la energía luminosa proporcionada por la estrella, es decir, la fotosíntesis.
Todo eso se transformó en 1977, cuando un grupo de científicos del Instituto Oceanográfico Woods Hole halló un ecosistema rico en vida en el Océano Pacífico a 2,400 m de profundidad, el cual no requería de la energía del Sol; en cambio, se sustentaba en procesos químicos que ocurren durante la quimiosíntesis para generar energía que alimenta cadenas tróficas. Este hallazgo marcó un hito en la posible diversidad de formas de vida que pueden habitar el universo.
Júpiter y sus Lunas El enorme gigante gaseoso Júpiter, es el planeta más grande del Sistema Solar (2.48 veces la masa de todos los otros planetas combinados) y es el quinto en distancia desde el Sol.
Es un cuerpo gaseoso masivo, compuesto principalmente por hidrógeno y helio, sin una superficie interior claramente definida. Júpiter posee una gravedad de 24.79 m/s², lo que equivale a 2.5 veces la de la Tierra (9.78 m/s²). Asimismo, cuenta con una magnetósfera amplia creada por un campo magnético de alta intensidad.
La luna Europa de Júpiter, capturada por la sonda espacial Galileo de la NASA a finales de los años 90. Se pueden ver extensiones de hielo resplandeciente, fisuras que se extienden hacia el horizonte y surcos marrones oscuros que posiblemente contienen polvo generado por la actividad geológica.
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