A pesar de que la actriz mantenía una relación seria con el empresario François-Henri Pinault, el concepto de transformarla en matrimonio le provocaba gran temor.
Para Salma Hayek, el matrimonio no fue la realización de un sueño romántico, sino una trampa habilidosamente elaborada por sus seres más íntimos. De este modo lo indicó la actriz mexicana en una charla con la revista Glamour, en la que relató cómo fue impulsada a casarse sin darse cuenta.
La ceremonia se realizó en 2009, en un tribunal, y la protagonista de Frida afirma que ni siquiera sabía que ese día se convertiría en esposa del empresario francés François-Henri Pinault, con quien ya tenía una relación y una hija. «La causa de que estuviera en un tribunal es porque me llevaron allí», comentó Hayek a Glamour. “Se sintió como una intervención.”
De acuerdo a su versión, todo fue planeado por su familia: “Mis padres, mi hermano, todos se juntaron en mi contra. “Tenía un temor hacia el matrimonio.” A sus declaraciones sumó una revelación que asombró incluso a sus seguidores más íntimos: “Nunca confié en el matrimonio. “No deseaba unirme en matrimonio con él.”
Pinault, el líder del consorcio de lujo Kering, había estado tratando de persuadirla durante mucho tiempo. “Yo afirmaba que sí, pero no me mostraba”, relató Hayek. “Y él no se marchó cuando no aparecí.” Se mantuvo hasta que lo conseguimos. Y yo me sentía muy asustada.
El plan de la familia resultó exitoso. De acuerdo con la actriz, no le dieron otra opción: “No había alternativa”. Tras la ceremonia civil, todo estaba listo: su suegra había planeado un almuerzo, como si nada pudiera impedir lo que estaba por venir.
Con Informacion de INFOBAE.
