Lorena se desempeña en una sala reservada en Bogotá, donde a diario llegan diversas personas a utilizar sustancias inyectables bajo su vigilancia y la de otros colegas, en un ambiente adecuado y con equipos limpios, siendo la única sala de consumo supervisado en Sudamérica.
Aparte de ser usuaria, su labor consiste en ser ‘par’ de quienes visitan este lugar, ofrecerles jeringas limpias y otros suministros esenciales para que realicen esta actividad en un entorno seguro y controlado, supervisar que no experimenten una sobredosis y proporcionarles alimentos y bebidas calientes.
Al ingresar a la sala, los usuarios completan un formulario con su nombre, la sustancia que traen para inyectarse, la última sustancia consumida y la cantidad de jeringas usadas que han traído para devolver. Luego, se sientan frente a una pared con un espejo, una mesita con una bandeja de metal y un contenedor para desechar el material usado.
El plan
Este programa se denomina proyecto Cambie y forma parte de Acción Técnica Social (ATS), una corporación sin fines de lucro que colabora con organizaciones locales y administraciones para llevar a cabo políticas públicas, programas sociales y estrategias sobre drogas y su impacto en la sociedad.
Con Informacion de AGENCIA EFE
