Miami, 12 marzo (batalladeideas.com).- Sarah Ferguson, la anterior esposa de Andrew Mountbatten-Windsor, se encontraba angustiada.
Casi quince años tras su ampliamente comentado divorcio del expríncipe en 1996, Ferguson –más conocida por muchos como “Fergie”– tenía deudas de decenas de miles de libras en alquiler, se sentía sola y anhelaba un nuevo rumbo profesional.
Ante todas estas dificultades, Ferguson pidió ayuda y orientación a su amigo: Jeffrey Epstein.
El examen de numerosos documentos en la «biblioteca Epstein» del Departamento de Justicia hecho por CNN reveló que Ferguson repetidamente llenaba a Epstein de alabanzas, incluso tras su condena en 2008 en Florida por solicitar servicios sexuales de una menor.
Los mensajes indican que Ferguson describía cariñosamente a Epstein como su “amigo extraordinario y único”, “el hermano que siempre anhelé” y le expresaba “estoy tan orgullosa de ti” durante su tiempo en prisión. En varias ocasiones, Ferguson hizo chistes sobre que Epstein debería contraer matrimonio con ella.
La exduquesa, que ahora tiene 66 años, intentó apoyarse en Epstein para recibir ayuda económica, preguntando en varias ocasiones si podía solicitarle un préstamo y pidiéndole que la contratara como su “asistente personal”. La investigación de CNN reveló que, aunque Ferguson cuestionó a Epstein en una entrevista relacionándolo con la pedofilia, en privado expresó su pesar y se disculpó con Epstein por esos comentarios públicos.
Ferguson es una de las numerosas personalidades cuyas conexiones cercanas con el difunto condenado por abuso sexual infantil han sido reveladas recientemente a través de los millones de documentos sobre Epstein divulgados por el Departamento de Justicia.
Su exmarido, el expríncipe Andrés, ha sido descalificado públicamente por su vinculación con Epstein: fue apartado de la monarquía; obligado a ceder sus títulos.
CNN ESPAÑOL/BDI
