Pretoria-Sudáfrica, 15 marzo (batalladeideas.com).- El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, anunció el viernes que el embajador de Sudáfrica, Ebrahim Rasool, “no es bien recibido” en la nación. Esta determinación es la acción final del gobierno de Donald Trump en contra de la nación africana.
En un post en la red social X, Rubio señaló a Rasool como un “político que fomenta el racismo” y que desprecia al presidente Trump. Por esa razón, lo consideró “persona non grata”. A pesar de que fue su administración la que comenzó una campaña intervencionista en apoyo a la minoría blanca de ese país africano.
El gobierno sudafricano consideró “desafortunada” la salida de su embajador. Rasool fue señalado por “odiar” al presidente Trump, ya que el diplomático desafió al republicano y lo acusó de dirigir un movimiento injerencista de “supremacía blanca”, acción que fue vencida en su momento por el líder sudafricano, Nelson Mandela.
Las dificultades entre los dos países iniciaron tras la aprobación en Sudáfrica de una ley que, según Trump, permite la expropiación de tierras a agricultores blancos, conocidos como afrikaners, con antecedentes racistas y neocolonialistas en Sudáfrica.
Una legislación que defiende los derechos de los negros sudafricanos.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, firmó una ley que permite la expropiación de terrenos por razones de interés público. La normativa requiere una remuneración adecuada. Una auditoría del 2017 mostró que los blancos sudafricanos (afrikaners) tenían el 72 % de las tierras agrícolas y ganaderas, mientras que los negros sudafricanos solo poseían el 4 %. De acuerdo con un censo de 2022, los blancos en Sudáfrica constituyen el 7,3 % de la población, y los negros, el 81,4 %.
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