El cantante español murió en un accidente de tráfico el 16 de abril de 1973, con solo 28 años, con una familia que amaba intensamente y una carrera prometedora por delante.
Nino Bravo había partido de Valencia con rumbo a Madrid cerca de las 7 de la mañana. Era un trayecto que solía realizar con sus colegas de trabajo, con quienes disfrutaba de conversaciones agradables mientras escuchaban música de Los Beatles o de Joan Manuel Serrat.
Sin embargo, en el kilómetro 95 de la carretera Nacional III, cerca de Villarrubio en la provincia de Cuenca, perdió el dominio de su BMW 2800 del año 1970. Era una curva poco pronunciada. Y no obstante, el auto se salió del camino, dando múltiples volteretas.
El calendario señalaba un día que quedó marcado para siempre: 16 de abril de 1973. Pocos minutos tras el accidente, el cantante falleció mientras era trasladado a un hospital de la capital española.
Solo contaba con 28 años. Un camino exitoso. Y una familia integrada por su querida esposa, María Amparo Martínez Gil, una hija de un año, Amparo, y una bebé en camino, Eva, que nunca llegó a conocer.
La última presentación de Nino fue el 15 de marzo de 1973, en Valencia. Falleció al mes. Y después de un tiempo se lanzó el álbum en el que estaba trabajando. La gira que tenía previsto realizar, llegando hasta Japón, quedó sin concluir, con el objetivo de abrirse paso en Asia y continuar su crecimiento profesional. No obstante, a 52 años de su fallecimiento, el cantante continúa sin poder ser igualado. Y, por esa razón, sigue siendo un referente para numerosos artistas a nivel global, quienes aún reinterpretan las canciones que él hizo populares con un talento excepcional.
Con Informacion de INFOBAE.
