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Vive en el General del Sur desde hace tres años: Carlos Revilla, el abuelo con lesión en la cabeza que pide perdón y ayuda a su familia.

Redacción Batalladeideas
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Maracaibo, 23 feb (batalladeideas.com).- En el hospital Dr. Pedro Iturbe, más conocido como El General del Sur, hay numerosas historias trágicas de personas vulnerables que conmueven el espíritu.

Este es el caso de Carlos Revilla, de 84 años, quien reside en este centro de salud desde hace tres años, cuando llegó aquí con una herida en la cabeza y mostró un cuadro de Miasis (gusanos). Tras ser atendido por el personal médico y de enfermería, hizo del conocido como Sanatorio, su hogar.

Carlos, en pocas palabras, contó al equipo de Noticia al Día (NAD) que desde su juventud convivió en pareja con una mujer con quien tuvo dos hijas, pero admite que no fue un buen cónyuge ni un padre admirable. Se distanció de su familia y acabó en la pobreza.

Confirma que una de sus hijas reside en esta ciudad y la otra en Colombia. Asimismo, mencionó que tiene una hermana, pero piensa que al desvincularse de su familia, la vida le cobró su precio y ellos lo han olvidado.

Ahora vive la vejez, con una salud deteriorada y una voz tenue suplica perdón a su familia, especialmente a sus hijas, y les pide ayuda.

«Que me asistan y me disculpen por las cosas malas que hice, todos cometemos equivocaciones.» Nadie es infalible en la vida. «Me siento culpable».

Con palabras entrecortadas relató que, aunque andaba por el barrio La Polar de San Francisco y se desempeñaba como chatarrero para subsistir, mientras trabajaba un tubo impactó su cabeza y le provocó una herida que no recibió atención a tiempo, lo que le ocasionó Miasis (gusanos), afectando gravemente su salud.

A pesar de que el personal clínico trabaja en silencio con dedicación y cariño, son escasos los recursos a su disposición para asistir, sin embargo, realizan su función y Revilla se muestra agradecido.

«Ustedes son mi familia.» La doctora. Giusti es quien me lava y me sana. Desde que llegué, aunque solo sea un trozo de comida, me lo ofrecen. «Estoy aquí gracias a un milagro de Dios».

Carlos aguarda a su familia y confía en obtener perdón antes de abandonar este mundo. Confía en que lo negativo queda atrás y que en sus últimos años podrá disfrutar del abrazo y el cariño de la familia que dejó por equivocación desde su juventud y de la que se siente muy arrepentido.

Con Informacion de COL SOMOS NOTICIA

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