Elaborada para trabajar en racks, como si fuera un centro de datos escalable.
El ámbito comercial de la computación cuántica está empezando a salir de los laboratorios para introducirse gradualmente. Xanadu, una empresa canadiense, comunicó que ha logrado conectar exitosamente su computadora cuántica, Aurora, la primera en el mundo en ser modular, operativa a temperatura ambiente y que ha probado ser resistente a fallos bajo una arquitectura fotónica.
Las especificaciones de la máquina se divulgaron en la revista Nature. Aurora, en contraposición a otras computadoras cuánticas reconocidas que se fundamentan en qubits superconductores, emplea qubits fotónicos. En resumen, emplea las partículas esenciales de la luz en un tipo de núcleo de servidores verticales (racks) vinculados con fibra óptica.
La configuración inicial de Aurora incluye 35 chips fotónicos, vinculados a una red de fibra óptica de 13 kilómetros, repartidos en cuatro racks de servidores convencionales sin refrigeradores avanzados. La compañía sostiene que el sistema es totalmente automatizado y tiene la capacidad de operar durante horas sin necesidad de intervención humana. Su diseño discreto y práctico facilita la instalación de más racks dependiendo de la potencia requerida.
En la actualidad, el ámbito de la computación cuántica se topa con dos desafíos significativos: la escalabilidad y la fiabilidad. El ‘pilar fundamental’ de la investigación consiste en concentrar un millón de qubits en una única computadora para solucionar problemas específicos. No obstante, la arquitectura actual solo posibilita la concentración de unos pocos cientos de qubits en un único chip.
«Una máquina cuántica realmente útil requerirá un gran número de qubits físicos, lo que exige un enfoque que incluya una plantilla clara para su ampliación. Independientemente del enfoque de hardware, estos qubits no podrán caber en un sistema contiguo. Por lo tanto, la modularidad es crucial», detalla la empresa en un comunicado.
Con Aurora, Xanadu piensa que está estableciendo los cimientos de los futuros centros de datos cuánticos. En vez de manejar una gran computadora, se centran en dividirla en componentes más sencillos. Su tecnología está en consonancia con la creación de otras propuestas, como el chip Willow de Google, o la tecnología Majorana 1 de Microsoft. Como las computadoras cuánticas enriquecerán a las máquinas tradicionales, la tecnología fotónica enriquecerá a la superconductora.
Hay más ventajas de la tecnología fotónica en comparación con los chips superconductores. Por ejemplo, los fotones son menos susceptibles a la interferencia ambiental, lo cual les facilita conservar sus estados cuánticos durante un periodo más prolongado. En una máquina cuántica ‘luz’, se disminuye el fenómeno de la decoherencia. Además, las partículas tienen la capacidad de moverse prácticamente en segundos a cualquier rincón del planeta sin sufrir pérdida de datos.
Previamente, la empresa fabricó Borealis, reconocida como la «primera computadora cuántica pública». Esta era de tecnología de fotosíntesis y contaba con conexión a la red. Todos podían generar algoritmos cuánticos y utilizar Borealis para llevarlos a cabo. En su exhibición, finalizó un proceso en 26 microsegundos que, en una supercomputadora, hubiera requerido 9,000 años. Se podría considerar a Aurora como la evolución de Borealis.
Con la información de Últimas Noticias.
