Con su tonalidad canela clara y su hocico alargado y angosto, los especialistas afirmaron que hay menos de 100 individuos adultos en estado salvaje en la nación.
Un conjunto de biólogos y veterinarios venezolanos se dedica a criar crías del cocodrilo del Orinoco, una especie en riesgo de extinción, y las están liberando en su hábitat con el objetivo de evitar, o al menos demorar, su desaparición.
El Orinoco, de tonalidad marrón claro y con un morro alargado y estrecho, es uno de los mayores reptiles que existen en el planeta. Su número ha mermado a lo largo de los años por la caza ilegal de su piel, y actualmente también es cazado por venezolanos que buscan sobrevivir aprovechando su carne y huevos.
De acuerdo con cálculos de la fundación FUDECI dedicada a la conservación, hay menos de 100 cocodrilos adultos del Orinoco en libertad en Venezuela. El hábitat natural del animal está en la cuenca del río Orinoco, que cubre la mayor parte de Venezuela y se prolonga hasta Colombia.
Los investigadores anotan las ubicaciones donde se conoce que los cocodrilos del Orinoco procrean y recogen sus huevos. Un mayor número de crías proviene del refugio de vida salvaje Hato Masaguaral, donde se encuentran ocho de estos cocodrilos, mientras que el zoológico privado Leslie Pantin, dedicado a especies amenazadas, dispone de dos machos y una hembra en edad para reproducirse.
Los investigadores incuban los huevos en Leslie Pantin, ubicado en la localidad de Turmero, a aproximadamente 100 km de Caracas. Después de que los huevos eclosionan, los investigadores cuidan a las crías durante cerca de un año, hasta que logran un peso próximo a 6 kg.
Con Informacion de INFOBAE.
