El 16 de noviembre, Chile llevará a cabo las primeras elecciones presidenciales con voto obligatorio desde que volvió a la democracia, así como elecciones parlamentarias para elegir a la Cámara de Diputados y a la mitad del Senado.
Con una productividad estancada por más de diez años y un desempleo cercano al 8%, la economía chilena se ha convertido, junto a la seguridad, en uno de los temas principales de la campaña presidencial, en un diálogo que no solo abarca la inversión y el gasto público, sino también los impedimentos que obstaculizan el crecimiento.
Los aspirantes a la Presidencia presentan iniciativas tan diversas como sus diagnósticos, buscando estimular la inversión y atender las tensiones sociales acumuladas a lo largo de los años: desde la promoción del llamado «sueldo vital» de la representante de la izquierda Jeanette Jara, hasta los megacortes propuestos por los ultraderechistas José Antonio Kast y Johannes Kaiser, así como la derecha tradicional de Evelyn Matthei.
Aunque las perspectivas son variadas, especialistas comentaron a EFE que existen «consensos» respecto al futuro: estimular el crecimiento y «conservar las finanzas públicas en orden».
«No nos encontramos en una crisis económica, sino que estamos emergiendo de la fase baja del ciclo, con una economía que experimenta un crecimiento ligeramente por encima de su nivel potencial, aunque el crecimiento sigue siendo tendencialmente muy lento», afirmó a EFE el economista de la Universidad de Chile Alejandro Micco, quien ha desempeñado importantes roles en Hacienda.
«Con un precio del cobre en niveles históricamente elevados, deberíamos estar expandiéndonos a un ritmo mucho mayor. «El problema subyacente es la paralización del crecimiento potencial, obstaculizado por la incertidumbre y la carencia de dinamismo estructural», enfatizó.
Con Información de BANCA Y NEGOCIOS.
