Diversos estudios señalan que ciertos tipos de entrenamiento favorecen el cerebro, los vasos sanguíneos y huesos, promoviendo la longevidad
Desde hace tiempo, el ejercicio cardiovascular se ha visto como la actividad física principal para mantener una buena salud y un envejecimiento sano. Sin embargo, los científicos han hallado que no es necesario solo caminar, correr o nadar para mantenerse en forma. La clave reside en los músculos.
De acuerdo con los especialistas, el entrenamiento de fuerza o de resistencia cobra mayor relevancia a partir de una edad específica, particularmente en adultos con sobrepeso u obesidad.
Este entrenamiento es fundamental para abordar una de las principales amenazas que vienen con la edad: la sarcopenia. Esta es la reducción de la masa, la fuerza y la función del músculo.
La sarcopenia causa debilidad, cansancio, menor energía y problemas para estar de pie, caminar y subir escaleras. La pérdida de masa muscular es una de las principales razones de deterioro funcional y pérdida de autonomía en los ancianos.
Con Informacion de INFOBAE
