Quito, 28 septiembre, (batalladeideas.com).- La situación social en Ecuador ha llegado a un nivel alarmante este domingo, después de que se confirmara el fallecimiento de un manifestante indígena en la provincia de Imbabura, en el contexto de las protestas contra el gobierno que ya llevan siete días continuos. La persona afectada, reconocida como Efraín Fueres, habitante de Cotacachi, murió en un centro médico local luego de ser alcanzado por un disparo.
La Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh) criticó el uso mortífero e ilegal de la fuerza por parte de las autoridades, demandando una investigación inmediata para aclarar los hechos y establecer responsabilidades. La entidad también informó que otra persona se encuentra en condición crítica debido a la violencia.
En la noche y madrugada, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) reportó la llegada de convoyes militares y policiales a localidades como Ilumán y Cotacachi, donde se habrían empleado bombas lacrimógenas y munición viva contra los habitantes.
La circunstancia ha provocado un aumento de inquietud a nivel global. Gina Romero, experta de la ONU sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica, manifestó su preocupación por lo que describió como una posible represión del gobierno de Daniel Noboa hacia la sociedad civil. Romero criticó el uso desmedido de la fuerza y las detenciones injustificadas de los manifestantes, pidiendo al Gobierno que respete los derechos humanos y asegure el diálogo.
Las manifestaciones, que iniciaron como una manifestación de oposición a las medidas económicas del gobierno, han evolucionado en un conflicto muy tenso, con acusaciones de represión en áreas rurales y un aumento en el número de víctimas.
La comunidad global observa atentamente la evolución de la situación, mientras que organizaciones sociales y de derechos humanos demandan respuestas concretas y acciones urgentes.
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