Nuestra temperatura corporal fluctúa en unas décimas debido a factores como la edad o el sexo, entre otros.
Si alguien nos cuestiona sobre la temperatura “normal” de nuestro organismo, la respuesta automática será 37º Celsius.
Cuando el termómetro excede esa cifra, solemos referirnos a fiebre, leve o alta según la distancia que tengamos de la cifra. No obstante, con el paso del tiempo, los especialistas en salud han llegado a comprender que la situación es algo más complicada.
El tema de la temperatura corporal no es solo una simple curiosidad. La fiebre es una reacción crucial de nuestro organismo ante diversas enfermedades o problemas, usualmente en respuesta a infecciones.
La fiebre actúa como un arma de doble filo: nuestro organismo eleva la temperatura para intentar eliminar virus y bacterias que puedan perjudicarlo, mientras también activa la respuesta inmune; no obstante, durante este proceso la fiebre puede poner en peligro el adecuado funcionamiento de nuestros órganos y provocar otros inconvenientes como la deshidratación.
Con Informacion de XATAKA
