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El videoarbitraje en el fútbol, llegó para aclarar dudas y terminó generando nuevas tormentas.

Redacción Batalladeideas
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(Batalladeideas.com), 24 mayo.- Uno de los puntos más debatidos se centra en que, a pesar de los avances tecnológicos, la interpretación definitiva de las imágenes continúa dependiendo de seres humanos, tanto del árbitro principal en el terreno de juego como de los árbitros asistentes de video en la sala VOR (Video Operation Room).

El Asistente de Video para el Arbitraje, comúnmente llamado VAR, llegó al ámbito del fútbol con la intención de ofrecer una mayor equidad al deporte, rectificando fallos humanos evidentes que podrían influir de manera determinante en el desenlace de un encuentro.

Se consideró que esta herramienta sería una compañera invaluable para reducir las controversias que han afectado históricamente importantes partidos, brindando una segunda oportunidad para analizar jugadas dudosas con tranquilidad y desde diversas perspectivas.

No obstante, la realidad de su ejecución ha resultado ser considerablemente más complicada, y lo que se ideó como una solución ha evolucionado, en numerosas ocasiones, en el núcleo de recientes y candentes controversias que separan a aficionados, jugadores, entrenadores y especialistas por igual.

La finalidad del VAR es, sin lugar a dudas, encomiable. En espacios donde se experimenta el instante a instante de los encuentros, como en el contexto de Fútbol Libre donde las controversias sobre cada acción discutible se activan de inmediato, se puede observar la fervor y el análisis al que se someten cada decisión del árbitro.

Sin embargo, la implementación de este protocolo ha sido irregular y ha dado pie a discusiones interminables sobre qué se define exactamente como un error de tal magnitud y cuándo es correcto que la tecnología intervenga, creando la sensación de que la promesa inicial de transparencia y justicia no siempre se realiza.

LA VERDAD

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