No todas las alternativas disponibles en el mercado son favorables para nuestra salud; es importante optar por una con bajo nivel de azúcar. Lo que reconocemos en la actualidad como kétchup se aleja bastante de sus comienzos.
De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN), tiene su origen en el «ketsiap» chino, una salsa utilizada para acompañar pescado y carne, aunque no contenía tomate entre sus componentes. La versión actual que todos reconocemos fue creada por el estadounidense Henry J. Heinz, quien en 1876 incorporó el tomate.
«Henry J. Heinz no fue el creador del kétchup ni el primero en envasarlo para su venta, pero sí fue el primero en incorporar salsa de tomate a la mezcla», precisan.
En la actualidad, este condimento se prepara con tomate, sal, y generalmente se le incorpora azúcar, vinagre y combinaciones de especias y vegetales. Sobre él se ha generado la reputación de que no es un alimento saludable, pero según los especialistas entrevistados, no es completamente verdad.
Isabel Viña, endocrinóloga y comunicadora, mencionó en el pódcast de Jordi Wild que «el kétchup contiene una de las fuentes más elevadas de antioxidantes, que es el licopeno. Tanto el tomate frito como el kétchup tienen una alta concentración de ese antioxidante, un carotenoide, incluso más que el tomate fresco.
La afirmación se difundió ampliamente y se pueden hallar múltiples partes del vídeo en plataformas sociales. ¿Significa eso que es bueno para la salud? La misma doctora declara a La Voz de la Salud que «no todos son iguales y, por lo tanto, no pueden agruparse bajo el concepto de algo saludable.
Con Informacion de LA VOZ DE LA SALUD
