El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa avanzada sin tratamiento definitivo que impacta a millones de individuos en el planeta. Aunque es conocido que la actividad física disminuye el deterioro cognitivo, los mecanismos celulares que explican sus efectos neuroprotectores han permanecido elusivos «hasta este momento».
Se ha estudiado la actividad física, la alimentación y otras medidas no farmacológicas como estrategias de prevención, pero mientras tanto, más de 57 millones de individuos padecen Alzheimer y las proyecciones para 2050 podrían llegar a 153 millones de personas a nivel global.
Investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y la Universidad Federal de São Paulo (Brasil) llevaron a cabo un estudio en ratones, cuyos hallazgos ofrecen nuevas esperanzas en la lucha contra este devastador trastorno.
Su conclusión principal es que la práctica regular de ejercicio aeróbico podría disminuir de manera significativa los indicadores de la enfermedad vinculados al Alzheimer. A primera vista, este resultado podría parecer habitual; no obstante, la investigación resalta que la actividad física no solo salvaguarda las células cerebrales sanas, sino que también restablece la armonía en el cerebro envejecido.
Así es como afecta al hipocampo, que es la zona del cerebro encargada de la memoria y el aprendizaje, y específicamente en indicadores fundamentales del Alzheimer: placas de amiloide, ovillos de tau y la acumulación de hierro en las células que producen mielina llamadas oligodendrocitos.
Con Informacion de VTV.GOB.VE
