Teherán, 10 marzo (batalladeideas.com).- Las Fuerzas Armadas de Irán han incrementado la tensión energética mundial al declarar este martes un cierre total a los envíos de petróleo hacia Estados Unidos (EEUU).
El representante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Sardar Naeini, fue contundente al manifestar que, debido a las agresiones de Washington y Tel Aviv, no permitirán «la exportación de ni un solo litro de petróleo de la región a la parte hostil y a sus aliados hasta nuevo aviso».
Esta acción surge directamente de las maniobras militares conjuntas entre las fuerzas armadas de EEUU y el gobierno israelí contra instalaciones estratégicas en Irán. De acuerdo con Naeini, los esfuerzos por regular los mercados de energía resultarán inútiles, ya que enfatizó que:
«el comercio durante la guerra está condicionado por las circunstancias de seguridad», subrayando que la regularidad del suministro ahora está vinculada al conflicto armado.
El efecto económico se ha manifestado rápidamente, especialmente después del cierre prolongado del estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula cerca del 20% del petróleo global.
Este panorama provocó que los precios superaran los 100 dólares por barril, creando una preocupación en los mercados globales que ven con dudas la seguridad de las trayectorias marítimas en la región.
El líder estadounidense, Donald Trump, buscó reducir la inestabilidad del mercado al proponer un posible levantamiento de «algunas sanciones» para disminuir los costos.
A pesar del desorden financiero, el líder describió la ofensiva como «una expedición muy favorable», afirmando que el aumento de precios fue «aumentado de manera artificial» y defendiendo la operación como un triunfo militar definitivo.
Trump también reconoció que el efecto en el sector energético era predecible, aunque restó importancia a la magnitud del aumento.
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