Que la nutrición es fundamental para un envejecimiento saludable es, en este punto, una realidad innegable. Varios estudios sobre enfermedades como el cáncer o la diabetes tipo 2 destacan el patrón alimenticio como uno de los factores más significativos que afectan su aparición. Sin embargo, el trayecto hacia la longevidad no se define únicamente por la calidad de los alimentos, sino también, en gran medida, por la cantidad.
La dieta baja en calorías, que se distingue por una menor ingesta calórica sin afectar la obtención de nutrientes vitales, presenta una evidencia científica cada vez más sólida sobre sus ventajas para ralentizar el proceso de envejecimiento. Esto sucede mediante diferentes mecanismos en las células, como la disminución del estrés oxidativo, el aumento de la función mitocondrial y la activación de rutas genéticas asociadas con la longevidad. Asimismo, numerosos estudios apoyan los beneficios de una reducción en la ingesta calórica sobre la salud metabólica y la prevención de enfermedades inflamatorias.
Razones del envejecimiento
Desde la perspectiva biológica, el envejecimiento «es consecuencia de la acumulación de múltiples daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que provoca un deterioro paulatino de las capacidades físicas y mentales, un incremento en el riesgo de enfermedades y, en última instancia, a la muerte», según lo señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No obstante, esos cambios no son uniformes ni lineales, y su relación con la edad de una persona en años es bastante relativa.
La variedad que se observa en la vejez no es una cuestión fortuita. Aparte de las transformaciones biológicas, el envejecimiento a menudo se relaciona con otras etapas importantes de la vida, como la jubilación, el cambio a residencias más convenientes y la pérdida de amigos y parejas.
Con Informacion de LA VOZ DE LA SALUD
