Las sales de Epsom son conocidas también como sal inglesa, sal amarga y sal de higuera. Su nombre científico es sulfato de magnesio. Llámesele como se le llame, estas sales se han utilizado durante cientos de años para diferentes fines; incluso, como producto de belleza.
Antes de comenzar a hablar de sus beneficios, conviene diferenciar las sales de Epsom del cloruro de magnesio. Si bien sus propiedades son bastante similares, son sales distintas. Por tanto, no tienen las mismas ventajas.
Beneficios de las sales de Epsom
El sulfato de magnesio se conoce desde la Antigüedad. Con el paso del tiempo, su uso fue disminuyendo hasta casi desaparecer. Mas, recientemente ha vuelto a ser valorada gracias a la naturopatía, que la emplea como un efectivo recurso para facilitar la relajación. De ahí que sea tan común en spas y establecimientos de ese estilo.
Relaja los músculos
Como relaja los músculos, la sal inglesa es ideal si tienes un músculo contraído o magulladuras. No sustituye la necesidad de un examen médico, pero proporciona alivio. Así, llegado el caso, podrías sumergir la parte del cuerpo afectada en una cubeta de agua con sales de Epsom o, sencillamente, darte un baño para relajarte. También es un remedio eficaz contra los calambres.
Purificar el cuerpo
Purificar el cuerpo, en especial el hígado, la vesícula biliar y el páncreas, es otro de los usos más comunes que se les da a las sales de Epsom.
Cómo consumir las sales de Epsom
Preferiblemente, se beben diluidas en agua, aunque también pueden tomarse con un jugo de fruta. Así, además de sus otros beneficios, acelerará el tránsito intestinal. Para aplicarla sobre la piel, se utilizan compresas, si bien de esta manera su absorción será muy lenta. No obstante, la piel es capaz de captar lo que le es útil.
Con Información EL ARAGUEÑO.
