12 Feb (batalladeideas.com).– Los cambios hormonales, la reducción de masa muscular y los hábitos de vida inactivos son elementos que afectan este proceso. Qué modificaciones pueden marcar la diferencia
El incremento de peso en la menopausia no es un resultado ineludible, aunque muchas mujeres lo viven por una mezcla de factores hormonales, hábitos de vida y el proceso de envejecimiento. Los cambios hormonales que se producen en esta fase de la vida, como la reducción de los niveles de estrógeno y testosterona, junto con un incremento del cortisol, pueden complicar el control del peso. No obstante, los expertos coinciden en que establecer hábitos saludables previos y durante la menopausia puede hacer una gran diferencia.
La perimenopausia, que ocurre antes de la menopausia, es una fase crucial en la que numerosas mujeres empiezan a observar una ganancia de peso, sobre todo en el área abdominal, según el medio especializado Women’s Health.
Este fenómeno se vincula con las alteraciones hormonales, así como con la reducción de masa muscular y el descenso del metabolismo que se produce con la edad. De acuerdo con la organización Mayo Clinic, este incremento de peso puede llegar a ser de un promedio de 0,7 kilogramos anuales entre los 50 y 60 años, lo que aumentaría la probabilidad de complicaciones de salud como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
Mayo Clinic señala que las alteraciones hormonales en la menopausia suelen reubicar la grasa corporal en el abdomen, lo que puede incrementar el riesgo de tener grasa visceral, un tipo de grasa vinculada a trastornos metabólicos.
No obstante, los cambios hormonales no son el único elemento. La disminución de masa muscular, que sucede de manera natural con el envejecimiento, disminuye la habilidad del cuerpo para consumir calorías, lo que dificulta mantener un peso saludable si no se modifican los hábitos alimenticios y de ejercicio.

Asimismo, elementos como el estrés, la falta de descanso y una reducción en los niveles de actividad física también influyen en el incremento de peso. El cortisol, apodado la hormona del estrés, puede modificar la manera en que el organismo metaboliza los nutrientes y promover la acumulación de grasa. En cambio, la reducción de la testosterona impacta la habilidad del organismo para metabolizar la grasa y conservar la masa muscular.
Tácticas para evitar el incremento de peso.
Los especialistas están de acuerdo en que no hay una respuesta milagrosa para prevenir el aumento de peso en la menopausia, pero sí hay varias tácticas eficaces que pueden contribuir a reducirlo. Estas abarcan modificaciones en la alimentación, la actividad física y el modo de vida en general.
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El incremento en la ingesta de proteínas es una de las sugerencias más relevantes. De acuerdo con la doctora Jessica Shepherd, ginecóloga y escritora del libro Generation M, las proteínas son cruciales para conservar la masa muscular, lo que a su vez contribuye a un metabolismo activo. Asimismo, las proteínas generan saciedad, lo que disminuye la posibilidad de un consumo excesivo de alimentos. Se sugiere ingerir de 1,2 a 1,5 gramos de proteína por cada kilogramo de peso corporal diariamente, equivalente a aproximadamente 30-35 gramos por cada comida. Las fuentes de proteínas pueden abarcar opciones tanto de origen animal como vegetal, como el pollo, los huevos, las legumbres y los frutos secos.
Con Informacion de INFOBAE
