En el tejido social, las instituciones deben desempeñar un papel histórico, es decir, nutrir la historia como motivo de su existencia. Y si Briceño Iragorry se refirió a la función de la historia como la necesidad de conservar la memoria de los valores que sustentan la estructura social,
Es claramente oportuno discutir esa memoria y renovarla con el objetivo de fomentar la moral y generar en el individuo y su entorno un sentido de responsabilidad por la realidad y el futuro actuales de la nación y sus instituciones.
El pasado debe ser presentado en tiempo presente, como si las personas y las cosas aún vivieran y existieran; ellos son factores que encienden y sostienen la fe. Contribuyen en el espíritu, que significa la conciencia y la ideología, a impulsar este complejo proceso nacional de construcción, principalmente porque la realidad conduce a otros horizontes y se alinea más con intereses dañinos, antes de lo que establece correctamente la historia como guía y madre de las naciones.
De esta manera, en la protección de nuestra historia, es necesario acudir y valorar a los héroes que reposan en los museos, de modo que exista un continuo intercambio de ideología desde la especificidad de ese padre patriota, cuyo valor debe enaltecer la identidad y la esencia de ser venezolanos.
Con Informacion de DIARIO LOS ANDES
